Por: Muriel Ramírez | Coordinadora y vocera de la Comisión de Defensa del Comercio Formal -CODECOF- 

El 10º Encuentro Latinoamericano Anticontrabando (ALAC 2025), celebrado en Guatemala, marcó un hito como espacio estratégico regional que convocó a más de mil participantes registrados y 29 conferencistas nacionales e internacionales de alto nivel. Este evento evidenció que combatir el comercio ilícito requiere una visión multidimensional que articule esfuerzos entre gobiernos, sector privado, organismos multilaterales y sociedad civil. 

Desde la Comisión de Defensa del Comercio Formal (CODECOF) de Cámara de Industria de Guatemala (CIG) y el Comité Pro Comercio Lícito de FECAICA, se impulsó una agenda de carácter regional con el propósito de dimensionar el verdadero impacto del comercio ilícito en nuestras economías y sociedades. Esta visión responde a una realidad: los delitos asociados al contrabando, la defraudación aduanera, la falsificación y el tráfico de productos sin registro sanitario ya no reconocen fronteras y han evolucionado hacia estructuras multicrimen que aprovechan vacíos normativos, debilidades institucionales y desigualdades sociales. 

Por ello, la región requiere una respuesta regional. ALAC 2025 no solo fue un espacio de denuncia y análisis, sino de propuestas claras, escalables y alineadas con los esfuerzos previos promovidos por CODECOF a través de los Conversatorios 360°, una serie de diálogos estratégicos que profundizaron en ejes estructurales fundamentales: 

  • Fronteras seguras y control estratégico: ante el incremento de pasos no controlados y redes delictivas transfronterizas, se enfatizó la urgencia de robustecer las capacidades de vigilancia, integrar tecnología de escaneo no intrusivo e impulsar una gobernanza coordinada entre países vecinos. 
  • Retención de talento y atracción de inversión: el avance del comercio ilícito afecta la estabilidad laboral y limita el desarrollo de sectores productivos. Se propuso fortalecer el entorno legal y competitivo para incentivar la inversión formal y generar empleo digno que reduzca los factores de expulsión migratoria. 
  • Inversión en infraestructura tecnológica y trazabilidad: se abordó la necesidad de modernizar sistemas de control con trazabilidad electrónica y plataformas interoperables que permitan el seguimiento oportuno de mercancías, previniendo prácticas como la subdeclaración o falsificación. 
  • Fortalecimiento del clima de negocios para frenar la migración irregular: proteger el comercio formal implica dar certeza jurídica, reducir costos derivados de la ilegalidad y generar condiciones estructurales que permitan el arraigo de las personas en sus países de origen. 
  • Protección de sectores productivos sensibles como alimentos, medicamentos y agroindustria: estos rubros, vitales para la seguridad alimentaria y la salud pública, están severamente expuestos al ingreso de productos ilícitos sin controles sanitarios, lo cual representa un riesgo directo a las comunidades más vulnerables y afecta la competitividad del productor formal. 

ALAC 2025 consolidó el enfoque de «pasar de la visión a la acción», destacando compromisos para impulsar tecnología de escaneo no intrusivo y trazabilidad electrónica; fomentar la interoperabilidad aduanera entre países vecinos; integrar unidades de inteligencia financiera y fiscalías en estrategias de control articular; y apostar al fortalecimiento de la gobernanza fronteriza con enfoque de seguridad nacional. 

Desde CODECOF, se tiene claro que la integración regional, el fortalecimiento institucional y el trabajo articulado entre el sector público y privado son el único camino posible para recuperar competitividad, fomentar el desarrollo económico y proteger a nuestras comunidades del avance del crimen organizado.