Personal del SAT, en coordinación con la Policía Nacional Civil y el Ejército de Guatemala, detectó en la Aduana Integrada El Florido un caso especial de defraudación y contrabando aduanero mediante el uso indebido de la Factura y Declaración Única Centroamericana (FYDUCA).

Durante el operativo se incautó un furgón que transportaba 203 cajas de plástico con un total de 9,389.46 kilogramos de tilapia, mercancía que no contaba con la documentación de respaldo correspondiente. El valor en aduana de este cargamento asciende a Q325,554.34.

El ingreso ilegal de alimentos representa un riesgo significativo para la salud de la población. En este caso, la tilapia era transportada sin cumplir con las medidas de inocuidad necesarias, lo que aumenta la posibilidad de contaminación bacteriana y deterioro por falta de cadena de frío.

El consumo de pescado en estas condiciones puede provocar intoxicaciones alimentarias, infecciones gastrointestinales y otras enfermedades que ponen en peligro la vida de los consumidores. La ausencia de controles sanitarios convierte estos productos en una amenaza directa para quienes los adquieren sin conocer su procedencia.

Además del riesgo sanitario, el contrabando de alimentos afecta gravemente la economía nacional. Los productores e importadores que cumplen con las normas establecidas enfrentan competencia desleal, mientras que el Estado pierde ingresos fiscales que podrían destinarse a servicios públicos.

El comercio formal se ve debilitado y la confianza de los consumidores se erosiona cuando circulan productos que no cumplen con estándares de calidad ni seguridad.

Muriel Ramírez, coordinadora de la Comisión de Defensa del Comercio Formal (CODECOF), resaltó la importancia del operativo, señalando que este tipo de acciones previenen riesgos para la salud de los consumidores.

Subrayó que los productos que ingresan legalmente cumplen con estrictas normas sanitarias, mientras que los de contrabando exponen a la población a enfermedades y daños irreversibles.

Ramírez advirtió que no solo los alimentos, sino también los medicamentos que ingresan de forma ilegal, representan un peligro latente. “Se daña la salud, la economía y los ingresos fiscales, causando un perjuicio general para el país y los guatemaltecos”, puntualizó.

El decomiso de tilapia en El Florido evidencia la necesidad de reforzar los controles fronterizos y la vigilancia sanitaria. El ingreso ilegal de alimentos sin medidas de inocuidad no solo pone en riesgo la salud de miles de personas, sino que también debilita la economía formal y la recaudación fiscal.

La lucha contra el contrabando es indispensable para proteger a la población y garantizar un comercio justo y seguro, destacan las autoridades.