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El gas licuado de petróleo (GLP), compuesto principalmente por propano y butano, es uno de los combustibles más utilizados a nivel residencial no solo en América Latina, sino también en Asia y otras economías emergentes. Cualquier variación en el precio internacional impacta a millones de hogares debido a su uso para cocinar, calentar agua y abastecer pequeños negocios.

El incremento en el precio a nivel global, reportado por la agencia internacional de noticias Reuters para 2026, responde a factores como: una mayor demanda de este recurso, los conflictos en Medio Oriente y la tensión sobre rutas estratégicas de transporte marítimo (Estrecho de Ormuz), así como las fluctuaciones propias del petróleo.

A pesar de ese contexto, la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés), indicó que el mercado energético mundial mantiene una tendencia de crecimiento en producción, impulsada principalmente por Estados Unidos, Catar y Canadá, lo que garantiza existencia sujeta a volatilidad en el precio.

Disponibilidad de gas licuado en Guatemala

En Guatemala los precios responden principalmente al comporta miento del mercado internacional, los costos logísticos y la dinámica de oferta y demanda.

El mercado del GLP en Guatemala funciona bajo un modelo de libre competencia, en el que múltiples empresas participan en la importación, envasado, distribución y comercialización del producto.

El marco regulatorio es supervisado por el Ministerio de Energía y Minas (MEM), entidad encargada de autorizar y registrar a las empresas que operan legalmente en el sector.

El problema no se limita al impacto económico y el cumplimiento tributario comprobado mediante la entrega de factura al consumidor. Expertos del sector advierten que el gas comercializado informalmente puede representar riesgos importantes que van desde el uso de cilindros sin mantenimiento adecuado, válvulas defectuosas o procesos de llenado inseguros, hasta exponer a comunidades en sus viviendas, hospitales y escuelas.

Actualmente, Guatemala mantiene subsidios focalizados principalmente hacia combustibles como gasolina y diésel, mientras que el GLP ha tenido apoyos temporales y limitados en distintos periodos.